Seguros de Vida, Salud e Incapacidad

El Seguro de Vida

Hay dos grandes categorías de seguros de vida: seguro de término y seguro permanente.

El seguro de término es puro seguro. Compras cobertura por un periodo de tiempo. Si mueres durante ese periodo de tiempo, la compañía de seguros paga a tu familia la suma de dinero que se especificó en el contrato. Si no mueres durante ese periodo, la póliza expira. Si quieres continuar asegurado tienes que renovar el contrato a un costo más alto, porque ahora eres más vieja y el riesgo para la compañía de seguros es mayor.
El seguro permanente no expira. Hay dos modalidades de seguro permanente: los contratos de vida entera (whole life) y los contratos de vida universal (universal life) y los contratos de vida variables (variable life). Una tercera opción, los contratos variables, por su naturaleza de instrumentos de inversión no se incluyen aquí.
Cuando se adquiere un contrato de seguro permanente del tipo de vida entera, pagas una suma fija por el resto de tu vida o mientras quieras mantener el contrato en vigor. Puedes pagar la prima todos los meses, trimestral o anualmente, dependiendo tu conveniencia. A cambio de dichos pagos y en la eventualidad de que mueras la compañía de seguros se compromete a pagar a las personas designadas como beneficiarios una suma fijada en el contrato. Además, el contrato incluye una cuenta que acumula valor monetario (cash value) y que paga una tasa de interés fija anualmente. En este tipo de seguro, los intereses acumulados en la cuenta crecen libre del pago de contribuciones hasta el día en que liquides el contrato. Como norma general, una vez el contrato entra en vigor no puedes alterar la cantidad de las primas a ser pagadas ni la cantidad de seguro de vida. Si lo necesitas, puedes tomar dinero prestado contra los valores acumulados. También puedes liquidar parte de los ahorros. Si cancela el contrato antes de un periodo de tiempo estipulado, usualmente entre 10 y 15 años, el contrato te impone una penalidad (surrender charges).
Otro tipo de seguro permanente es el contrato de seguro de vida universal. Este contrato opera en forma similar al anterior, pero puedes aumentar o reducir el pago mensual y la cantidad de seguro de vida como parte del mismo contrato, según las circunstancias personales cambien. Si las circunstancias económicas no te permiten hacer los pagos, puedes hasta dejar de pagar mientras la cuenta tenga ahorros acumulados. Por lo general a estos ahorros se les pagan tasas de interés más competitivas, pero siempre una tasa fija.

El Seguro de Salud

Cuando consideres la protección de un seguro de salud (planes médicos) es importante que conozcas el máximo de beneficios a que tienes derecho, la cantidad de los deducibles, el porcentaje de co-aseguro y las disposiciones sobre renovación de la póliza.

Algunas pólizas establecen un límite máximo de beneficios en dólares. Unas pueden establecer un límite de $1 millón y otras no establecen límite. Los deducibles varían y mientras más alto el deducible menos te cuesta la póliza. Sin embargo, si escoges una póliza con un deducible alto, debes tener en consideración que tienes que mantener un fondo de emergencias mayor para cubrir la diferencia. Igual ocurre con el co-aseguro en el cual te comprometes a asumir parte del costo de cada reclamación. Debes buscar una póliza que te cubra el 80% de los costos de cualquier reclamación.
Hay organizaciones conocidas como Health Maintenance Organizations (HMO) que proveen protección a sus miembros a tarifas reducidas a cambio de ciertas restricciones. Estas restricciones resultan ser una buena solución cuando el presupuesto es reducido y no tienes un patrono que pague por su plan de salud. La desventaja principal de los HMO es que te limita a los proveedores ya seleccionados por la organización. Sin embargo, esto es lo que, entre otras cosas, permite las tarifas reducidas ya que por lo general la organización contrata a los profesionales por una suma reducida para atender a sus suscriptores.

La Póliza de Incapacidad

Se estima que una de cada 4 personas con 20 años de edad sufrirá una incapacidad antes de la edad de retiro a los 65 años de edad. (U.S. Social Security Administration,- USSSA -, 2013). En el 2012 había 2.5 millones de trabajadores en Estados Unidos, incluyendo a Puerto Rico, entre las edades de 20 a 40 años, incapacitados y recibiendo beneficios por incapacidad del seguro social federal. (U.S. Social Security Administration - USSSA -, 2012).

Una mujer de 35 años de edad, 125 libras de peso, no fumadora, que trabaje en un empleo de oficina y algunas responsabilidades de trabajo en la calle, y que lleve un estilo de vida saludable, tiene un 24% de probabilidad de resultar incapacitada por 3 meses o más durante su carrera, y una probabilidad de 38% de que su incapacidad permanezca por 5 años o más, con un periodo de duración promedio de 7 años. Si esa misma mujer pesa 160 libras y fuma, el riesgo de incapacidad aumenta a 41%. Un periodo largo de incapacidad le privará de lo que probablemente sea su activo principal: su capacidad para generar ingresos.
Los problemas médicos contribuyen o representaron el 62% de las razones para radicar una bancarrota en Estados Unidos en el 2007. Un estimado de 500,000 bancarrotas; (Himmelstein, 2009) y fueron la causa de la mitad de las ejecuciones de hipotecas en el 2006. (Tarver, 2008).
El 48% de los trabajadores en Estados Unidos, no ahorran una porción de su salario mensual. (U.S. Federal Reserve Board, 2010), Una tercera parte no tiene ahorros para su retiro. U.S. Social Security Administration, 2013). El 68% de los trabajadores no tienen una reserva monetaria para emergencias. (U.S. Federal Reserve Board, 2010), El 38% no podría pagar sus cuentas por más de 3 meses si pierde los ingresos de su empleo. (Council for Disability Awareness, 2010).
Si tú generas $30,000 anuales y tu incapacidad dura tres años, has perdido $90,000, bajo el supuesto de que no hubieses recibido aumentos en sus ingresos durante esos tres años. Pero no pierdes solamente esos ingresos, que no puedes generar mientras estés incapacitada, puedes perder tu casa y tu automóvil que probablemente sean tus otros activos.
Las pólizas de incapacidad varían considerablemente dependiendo del grado de riesgo de la ocupación que tu ejerzas, tu nivel de ingresos, edad y condición de salud. Cuando adquieras una póliza de incapacidad debes averiguar cuidadosamente la definición de incapacidad del contrato.
Mientras algunas pólizas pagan los beneficios si no puedes generar ingresos en tu ocupación acostumbrada, otras son mucho más restrictivas y condicionan los pagos a que no puedas generar ingresos en ninguna actividad productiva. En este último tipo, si ya no puedes producir ingresos como dentista porque perdiste una de tus manos, pero puedes dar clases en un colegio de enfermería, no cualificas para los beneficios.
Unas pólizas ofrecen 30 días de espera para comenzar a recibir los beneficios, otras, 90 días y hasta 6 meses. Mientras más largo el periodo de espera, menor es el costo de la prima. Sin embargo, un periodo de espera de 90 días representa generalmente la mejor opción para el asegurado en la mayoría de las pólizas disponibles en el mercado.
Hay dos aspectos importantes que debes considerar en los seguros de incapacidad: las cláusulas de renovación y los beneficios que paga la póliza. Al igual que en las pólizas de salud, mejor conocidas como planes médicos, en las de incapacidad es aconsejable que tengan una cláusula de no cancelable y de renovación garantizada. En cuanto a los beneficios que pagan las pólizas, la inmensa mayoría de éstas no te pagará más del 60% de los ingresos que estés generando al momento de firmar el contrato de seguro.